
La voz de Mauricio Macri contra las retenciones móviles no es la de un simple político de la oposición plantado frente a la decisión del Gobierno: la suba o la baja de los derechos de exportación, así como cualquier cambio en la política agropecuaria, impacta en forma directa en su economía familiar porque el jefe de Gobierno es también “un hombre de campo”. Macri es socio de S.A. Pastoril Santiagueña, un establecimiento dedicado principalmente a la producción de ganado en Santiago del Estero, mientras que el holding familiar –encabezado por su padre Franco– es propietario de Yuto S.A., un complejo agroindustrial de 20 mil hectáreas en Salta, y explota el ferrocarril Belgrano Cargas con el grupo Sanhe Hopefull Grain & Oil, el principal productor de aceite de soja de China.
La participación societaria de Macri en Pastoril Santiagueña aparece consignada en la declaración jurada de bienes que presentó al asumir la Jefatura de Gobierno porteño en diciembre pasado. Allí reconoció tener invertido en esa sociedad anónima un capital de 2.645.100 pesos.
Macri, además, hizo pública su condición de ganadero en una entrevista que concedió al suplemento Agro del diario santiagueño El Liberal en septiembre de 2006, cuando recorría el país con la vista puesta en una eventual postulación a la Presidencia. “Me retiré de la vida empresaria y estoy justamente en el tema de la ganadería en Santiago del Estero. Soy socio de José Uriburu, que es un viejo inversor en la provincia”, reveló entonces Macri y precisó: “Seguimos trabajando en la cría de ganado de exportación en el establecimiento Pastoril Santiagueña. Estamos en unas 20 mil cabezas y tenemos idea de incrementarlas en un 20 por ciento”.
Ya en esa misma entrevista Macri asumía como propias las críticas de los ruralistas a la política oficial para el sector: “Estamos trabajando en eso a pesar del daño que nos ha hecho el Gobierno al cerrar la exportación. Pese a que se van reabriendo lentamente, se ha hecho un daño muy grande porque fuimos contra décadas de política exterior reclamando apertura de mercados para exportar nuestra carne, rompiendo contratos, dejando mercados sin aprovisionamiento, eso no es gratuito y ya tuvo un costo”.
Meses después volvió a pararse en la vereda agropecuaria al participar en Expoagro de un panel coordinado por la diputada María del Carmen Alarcón, abanderada de las demandas de los ruralistas. Allí criticó las retenciones impuestas a esa altura por el Gobierno y pidió reglas claras tras señalar “el compromiso que el sector siempre tuvo con la reinversión”.
El Uriburu del que Macri es socio en Pastoril Santiagueña fue ministro de Trabajo durante el gobierno de Carlos Menem y adquirió las 40 mil hectáreas para esa sociedad en una operación sospechada de irregular, en la que apareció también el nombre de Carlos Rohm y su Banco General de Negocios. Es, además, el hijo de Camilo Uriburu, el dirigente conservador al que la dictadura de Roberto Levingston nombró como interventor en Córdoba en marzo de 1971 y que frente al paro al que la CGT convocó por su designación, dijo: “Confundida entre la múltiple mesa de valores morales que es Córdoba por definición, se anida una venenosa serpiente cuya cabeza pido a Dios me depare el honor histórico de cortar de un solo tajo”.
Sigue: Negocios de familia
Comentarios