No te oí... En los días del silencio atronador. No te oí junto a las madres del dolor, no sonaste ni de lejos, por los chicos, por los viejos olvidados. No te oí... Puede ser que ya no estoy oyendo bien, pero al borde de las rutas de Neuquén, no te oí mientras mataban por la espalda a mi maestro. Y entre nuestros cantos desaparecidos yo jamás oí el sonido de tu tapa resistente, que resiste comprender que hay tanta gente que en sus pobres recipientes sólo guarda una ilusión. Cacerola de teflón, volvé al estante, que la calle es de las ollas militantes, con valiente aroma de olla popular. Cacerola de teflón, a los bazares o a sonar con los tambores militares como tantas veces te escuché sonar. No te oí... cuando el ruido de las fábricas paró, cuando abril su mar de lágrimas llenó. No te oí con los parientes del diciembre adolescente, asfixiado. No te oí. Puede ser que mis oídos oigan mal, pero no escuché en la exposición rural, reclamar por el jornal de los peones yerbateros, por la rent...