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sábado, 11 de abril de 2009

Vermouth con papas fritas y Good Show!


Pensaba que mañana es Felices Pascuas que se murió Alfonsín que ya me engullí 3 huevos de chocolate en lo que va del finde y que la neurona justamente en este momento está un tanto retrasada por la digestión el último y boludeando encuentro esto:

"¡Acá no se tira nada! Siguiendo las enseñanzas de nuestros abuelos inmigrantes, que aprovechaban hasta el último hueso que había quedado del puchero de antiyer, entendemos que todo debe exprimirse y aprovecharse al máximo. ¿Por qué vas a tirar a ESE MUERTO? ¡Es una pena! Aprovechalo, aprovechalo para voltear al intendente aquel o para desatar una masacre o para reaparecer ante los medios; lo importante es ejercitarse en las sutiles artes del llevismo de agua para mi molino.

Entre las GRANDES PAVADAS que hemos escuchado sobre Raúl Alfonsín por estos días, hay cosas que me despertaron bastante tirria. La primera es la recurrencia sin ton ni son a la “honestidad” de Alfonsín. No me importa si Alfonsín fue honesto o no, el tema es que en el 83 a nadie LE IMPORTABA UNA GOMA que un político fuera “honesto”. Me refiero a esas historias de que el tipo, siendo Presidente “se pagaba un café de su bolsillo” o “hacía la cola del Banco” o “se iba caminando de su casa a la Rosada” y con las que nos han caracterizado a otro Presidente, Arturo Illia, probablemente con el objeto de tapar los intentos de Illia de algún atisbo de política social o de desproscribir al peronismo, hecho este que le valió el Golpe de Estado. No, importa que Illia “se pagaba el café”, y ahora a Alfonsín quieren reducirlo a esta anécdota de bar de barrio. El reclamo de Honestidad como valor supremo vino luego, con el menemismo.

La otra pavada repetida como un loro es que Alfonsín era “conciliador” y “tolerante”. Sinceramente, decir eso del tipo que metió presos a los militares, que ganó votos denunciando al sindicalismo peronista –lo que le valió 13 paros nacionales-, que tuvo un ministro que le dijo al enviado del FMI “¿querés que me baje los pantalones?”, que puso a Mirtha Legrand, a Gómez Fuentes y otros peones del Proceso en una suerte de lista negra estatal, que sufrió dos alzamientos militares y que fue finalmente volteado por un Golpe de Mercado es prácticamente un insulto. Alfonsín fue más o menos tolerante como puede serlo un Presidente democrático, pero anda dando vueltas una idea de que la tolerancia es como que te dé todo más o menos lo mismo. Y sin ser un militante revolucionario ni nada de eso, el Gobierno de Alfonsín tenía dos o tres ideas de lo que quería hacer.

Estas tonterías se dicen para no hablar de la política que Alfonsín intento llevar adelante, sino de virtudes más imprecisas como honestidad, tolerancia y “ser un gran demócrata”. De paso, convirtiéndolo en una niebla multiforme, es fácil utilizarlo –total, no le hacen daño a nadie porque Alfonsín está muerto- para la propia Pyme."
Así es que espero no jodan más con el tema o bien comiencen a hablar también de las cagadotas de Alfonsín así una vez en la vida hablamos con la verdad y lo digo por los medios, por todos los medios (pelo) y ya me hacen calentar... mejor sigo leyendo a Podeti que aunque es un progre medio onda que se vayan todos...me hace reir.
Felices Pascuas!

1 comentario:

Fernando Cassia dijo...

Hoy los que defendemos el modelo, tenemos que comer huevos Kirner Sorpresa? Porque son un éxito total! La oposición ya no sabe qué hacer ni qué decir, ante cada movida los deja en off-side...

Si fuera por ellos seguiriamos con los cortes de ruta y los cacerolazos destituyentes...

¿Alguien lo vió al minga ultimamente?

;-)

FC
PD: Ah no, cierto, ahora la clase merda quiere republicanismo y austeridad... eso y mano dura...

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