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jueves, 17 de abril de 2008

De humo y de quemados


Qué lindo que la gente se exprese!, así anoche Oscar González Oro charlaba con Carlos M. (perdón pero yo no lo nombro ni lo escribo) en C5N, el canal de Daniel Hadad, y algunas de sus frases inmortales fueron:
“me arrepiento de no haber ido a segunda vuelta”,
“gracias a Dios que Patti logró su libertad”,
“las mujeres me quieren y yo quiero a las mujeres” y “mi corazón siempre está ocupado”,
“hubo una campaña descomunal en mi contra”,
“si Argentina se estabilizó fue por nuestra gestión”.

Y hablando de quemados, hace 11 días que nuestros amigos de "el campo" andan quemando sus pastos (¡al mismo tiempo! y ¿con autorización?) y el humo que ya causó accidentes con 8 muertes y más de 50 heridos, y gente en el hospital porque no se puede respirar (irritación en ojos, nariz y garganta, mayor secreción de mucosidad, exacerbación del asma y broncoespasmo), se ve reflejado en los medios casi como un fenómeno natural pues lo han incorporado al servicio meteorológico, es decir en Cap. Fed. hoy tendremos 25º, 50 % de humedad y HUMO!

Qué pasó con el periodismo de investigación? no fueron a averiguar quienes queman los pastizales en esta magnitud?
Así es que algunos de los autodenominados "lareservamoraldelapatria" no han tenido mejor idea que incendiar más de 70.000 hectáreas con alrededor de 300 focos en Entre Ríos y norte de Buenos Aires, importándoles un corno las consecuencias en una lógica de "yo primero" con la cual parece son bastantes coherentes y nos lo han hecho notar con el boicot de 21 días al ingreso de alimentos a la ciudad;
así como tampoco parece preocuparles el rociar con glifosato los cultivos de soja poniendo a personas como indicadores de donde hasta donde tienen que fumigar.
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"La quema de la maleza después de las cosechas es habitual. Y no sólo lo hace el sector agrícola; también el ganadero para que crezca más rápido el pasto con el que se ha de alimentar el ganado. Pero para eso deben pedir autorización a los organismos correspondientes en cada provincia. La norma está establecida, precisamente, para que la quema de pastos se haga en orden y bajo control sin provocar trastornos. Esta vez, por primera vez en muchísimos años (tantos que nadie puede asegurar que haya habido un antecedente similar), no ocurrió eso."
"...,a partir de las imágenes satelitales y su cruce con los registros de catastro, permiten saber que en la zona arrasada por el fuego tienen propiedades el empresario Américo Gualtieri, súper contratista del Estado bonaerense durante la gestión de Eduardo Duhalde, y los ex funcionarios menemistas Pedro Pou y Roque Fernández." (Pág. 12)
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de Esteban Vera
“La quema de pastizales para generar pasturas para ganadería es una práctica bastante común en el Delta, es un método rápido aunque nada recomendable”, comentó a Página/12 Gerardo Mujica, director de la estación experimental agropecuaria del Delta Paraná del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
Mujica también explicó que el olor a quemado que afecta a la ciudad de Buenos Aires y algunos partidos del conurbano bonaerense es originado por la quema de materia orgánica.
Para Mujica, la quema de pasturas provoca “más efectos perjudiciales que positivos”.
“Las cenizas contaminan lagunas, impacta negativamente en la flora y fauna, causando una gran mortandad de animales, y contribuye al cambio climático”, detalló.
Además, pone “en peligro de extinción a animales de la región, como la pava de monte”.
También, “ocasiona una pérdida de las propiedades productivas de la tierra, empobreciendo el suelo para posteriores producciones”, sostuvo el funcionario.
Al respecto, Mujica advirtió que “en el Delta se está perdiendo el potencial productivo de la tierra por la quema”.
Pero explicó que “si se hiciera racionalmente, teniendo en cuenta la humedad del suelo, se puede generar una mejora de la tierra, aunque el INTA no lo recomienda por sus consecuencias negativas”, remarcó.
Según Mujica, hay otras metodologías para renovar las pasturas secas por verdes.
“Depende de la zona, de si hay un arroyo cerca y de las posibilidades de cada productor”, explicó.
“Se puede preparar el campo para la ganadería adecuando el agua, utilizando técnicas de rolado, entre muchas otras”, señaló el director de la estación experimental agropecuaria del Delta Paraná.
Mujica contó que la quema de pastizales, también, es una técnica a la que apelan los cazadores para atrapar nutrias o patos en esa región del Delta.
El incendio en los pastizales en las islas Talavera y Lechiguanas –según revelaron desde el Organismo Provincial para el Desarrollo Sustentable (OPDS)– fue provocado por un productor rural para eliminar una plaga de garrapatas.
“Son grandes pajonales, extensiones de pajonales absolutamente secos, porque hace mucho tiempo que no llueve en la zona. Se quemó el pasto y la materia orgánica es lo que produce el humo blanco que afecta a la rutas 9, 12 y 14”, indicó el funcionario del INTA.
La cortina de humo afecta, además de la Capital Federal, a localidades del norte, oeste y sur del Gran Buenos Aires y a “todos los pueblos ubicados en el recorrido del río Paraná hasta Rosario”, contó el funcionario.

1 comentario:

Anónimo dijo...

"Ya no tengo estómago para tragarme las cosas que hace este diario en nombre del periodismo”.
CLAUDIO DIAZ RENUNCIA A CLARÍN DESPUES DE SUFRIR "APRIETES" DEL DIARIO POR SUS DECLARACIONES.
Autor de "Manual del Antiperonismo Ilustrado" Díaz renunció al diario Clarín por "aprietes" sufridos a raíz de sus declaraciones a la revista Veintitrés
“Me voy avergonzado de la conducta de quienes deberían honrar el trabajo periodístico y no lo hacen”.
Porqué renuncié a CLARIN
Por Claudio Diaz

Este viernes será mi último día de trabajo en el querido Zonal Morón / Ituzaingó. He tomado la decisión de renunciar al cargo de redactor que ejer. y, como es de rigor en estos casos, quiero despedirme de los amigos que gané durante mis 7 años de permanencia en el diario y de los buenos compañeros con los que compartí muchas tardes entretenidas.

Pero no quiero irme sin antes explicarles, a ustedes y también a quienes ocupan los cargos jerárquicos de esta empresa, los motivos de mi retiro. A fines de marzo la revista Veintitrés me pidió una opinión sobre el rol que cumplen los medios periodísticos y algunos intelectuales en la elaboración del discurso político actual.

Yo efectué una dura crítica a lo que se da en llamar el Grupo Clarín y acentué, particularmente, lo que a mi criterio había sido una clara manipulación informativa durante la cobertura del conflicto Gobierno vs. Campo, tanto por parte del diario como de Canal 13 y TN. En este caso no hice más que expresar, libremente, la vergüenza que me provocó -como periodista pero también como simple ciudadano- el ejercicio “periodístico” del Planeta Clarín y sus satélites.

La reacción por parte de la empresa, como es de suponer, fue inmediata. Y hasta la consideré razonable. Es más: A uno de los colegas aludidos, Julio Blanck, le dí explicaciones acerca de por qué yo lo incluía en una lista de hombres de prensa que -desde mi punto de vista- sostienen un discurso “progresista” pero le terminan haciendo el juego al llamado establishment.
Hasta ahí todo bien. Lo que siguió después es distinto. Las autoridades editoriales (en este momento no se me ocurre otro término) le comunicaron a mis jefes que “de ahora en más” dejara de escribir la página 3 del Zonal (que se supone es la más “importante”) y que me limitara a hacer -es textual- “notas blandas”. Una estupidez, realmente. Pero pocas horas después se emitió otra orden: Que no se me autorizara a tomar la totalidad de días de vacaciones adeudados, que había pedido para esta semana. No dieron argumento alguno para justificar la negativa.

La verdad es que por ninguno de estos 2 castigos tendría que haberme hecho mala sangre. Sin embargo, dije “basta” y tomé la decisión de no seguir adelante con mi trabajo en el Zonal, harto del doble discurso de este diario, de su hipocresía, de pontificar en sus editoriales y notas de opinión una cosa para después hacer otra. Es tanta la repugnancia que sentí por quienes posan como adalides de la libertad de expresión que me dije a mi mismo: “hasta aquí llegué”.

Quiero decir: Hace más de 20 años que ejerzo el oficio de periodista; conozco perfectamente los condicionamientos que nos ponen para atenuar o directamente diluir nuestra vocación de contar y decir las cosas como uno cree que son, aun a riesgo de equivocarse. En fin, en casi todos lados he comprobado (eso tan viejo pero siempre vigente) que una cosa es la libertad de prensa y otra la libertad de empresa.

Pero lo que viví en Clarín en los últimos tiempos superó todo… Gracias a Dios ¡Todavía tengo vergüenza! Pero lo que ya no tengo es estómago para tragarme las cosas que hace este diario en nombre del periodismo. A esta altura ya no puedo soportar tanto cinismo. Como cuando desde un título o una nota se insiste en que no decrece el nivel del trabajo en negro y las condiciones laborales son cada vez más precarias, siendo que en todas las redacciones del Grupo Clarín se emplea a pasantes a los que se los explota de manera desvergonzada, obligándolos a hacer tareas de redactor por la misma paga que recibe un cadete, sin obra social ni vacaciones.

Es el mismo cinismo de despotricar contra la desocupación al tiempo que se lanzan a la calle nuevos productos sin contratar a trabajadores, duplicando y hasta triplicando el horario de los que ya están dentro de la maquinaria. Es el mismo cinismo de presionar a redactores para que se conviertan en editores, bajo la promesa (falsa) de que “algún día” se les reconocerá la diferencia salarial.

Si, como se sostiene el martes 15 en la cotidiana carta del editor al lector, “son los medios y los periodistas los que deben regularse y actuar con responsabilidad democrática”, pues bien Sr. Kirschbaum, yo empiezo por esa tarea. Porque si Clarín tanto se rasga las vestiduras asegurando que respeta la libertad de expresión ¿Por qué sanciona a un periodista que vierte, ejercitando esa libertad de pensamiento, una opinión? Tengo otras cosas para decirle a Ud. y a quienes lo secundan (si es que a esta altura todavía están leyendo…): La demonización que practica el diario a través de un “inocente” semáforo que cumple la misión de dividir al mundo en ángeles y demonios (según el interés ideológico o comercial del Grupo), ha llegado al nivel de un verdadero pasquín que nada tiene que envidiarle a las publicaciones partidarias. Es peor todavía, porque éstas tienen la honestidad de reconocerse como expresiones de un Partido Político o de un espacio Ideológico.

En cambio, Clarín se imprime bajo el infame rótulo de periodismo independiente… En pos de engrosar la cuenta bancaria se ha perdido todo decoro. Da la sensación de que los que se llaman periodistas o columnistas ya ni sienten un mínimo de pudor por haberse convertido en contadores del negocio mediático, desvividos por saber cuánto dinero ingresa a las arcas; lo único que les falta es salir con el camión de Juncadella.

Digo esto porque ha sido patética, en la misma carta del editor del martes 15, la reacción editorial contra otros medios periodísticos competidores que estarían atreviéndose a morder un pedazo del queso que el Grupo quiere deglutirse, como de costumbre, solito y solo, calificando a aquellos de miserables, travestidos y miembros de una jauría. ¡Después cuestionan a D’Elía o a Moyano por las palabras “ofensivas” que lanzan contra el periodismo independiente y democrático!

La mayoría de quienes me conocen saben de mi simpatía y hasta cierta militancia por el Peronismo. Pero también saben que no me une ningún tipo de relación con el Gobierno, ni con su tan temido Observatorio de Medios, ni con los Jóvenes de La Cámpora. La aclaración vale para que estén tranquilos y no piensen que durante estos 7 años fui un agente infiltrado en el Zonal Morón. Simplemente amo el trabajo periodístico, tengo pensamiento propio (aunque, qué le vamos a hacer…: no es el políticamente correcto) y un compromiso de honrar mi oficio.

A Ricardo Kirschbaum, a Ricardo Roa y a tantos otros que mandan les digo que estoy preparado para asumir lo que venga, porque no me extrañaría que las redacciones de otros medios empiecen a recibir llamados telefónicos pidiendo que se me prohíba trabajar de lo que soy. Tan libre me siento, tan espiritualmente íntegro de poderles decir lo que les digo (aunque les resbale), que ya no me importa si la larga mano del Grupo le pone candado a mi futuro para no dejarme otra opción que trabajar como remisero o repositor de supermercado.

Me voy orgulloso de haber seguido aprendiendo lo que es vocación, oficio, dignidad y ejercicio responsable del buen periodismo. Que me lo dieron los jefes de los zonales y un montón de amigos y compañeros a quienes no voy a nombrar para evitarles quedar marcados por mi cercanía afectiva. Me voy avergonzado de la conducta de quienes deberían honrar el trabajo periodístico y no lo hacen.

Claudio Díaz

Latinoamerica // telesurtv.net

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