Meler escribía ya en el 2008 que “se ha desatado una verdadera campaña en torno de la reapertura de la causa por el asesinato, el 25 de septiembre de 1973, de José Ignacio Rucci”, observaba como en torno a la figura del burócrata sindical se empezaba a nuclear al llamado “peronismo disidente”. La “feliz” coincidencia que un periodista empleado de Fontevecchia publicara “Operación Traviata” adjudicándole el asesinato a Montoneros, mientras la investigación en 1999 no pudo determinar la autoría del atentado, pero la pista más contundente señalaba inequívocamente hacia la Triple A, lo cual no debería sorprendernos dado el trato que se da internamente el nuevo y remozado “peronismo disidente” de Unión – PRO.
El decreto 2511/99, del 1° de noviembre de 1999, firmado por el ministro del Interior, Carlos Corach, ordenó el pago de una indemnización de 224 mil pesos – dólares a los hijos de Rucci, entre ellos la inefable Claudia. Esta indemnización fue otorgada por el Estado a las víctimas del terrorismo de Estado o la banda parapolicial Triple A, con lo cual la familia Rucci aceptó implícitamente que el crimen había sido cometido por la organización de López Rega, avalando ahora la hipótesis de Reato, ¿no debería, entonces, la familia Rucci devolver los 224 mil dólares que cobró del Estado? o es que están tan imbuídos de la filosofía Denarvaestiana en la que me viene bien cualquier colectivo mientras me deje algo.
En el asesinato de Rucci no se puede argumentar de ningún modo, si se coincide con la visión de Reato, que hubiera “denegación de justicia” durante la dictadura cuando los integrantes de la organización que supuestamente había efectuado el atentado eran cazados por el Terrorismo de Estado, incluso en el exterior. Así que, permítannos entonces, mantener las dudas sobre la autoría, que tan simplemente se podría haber investigado, sino hubiera otros posibles involucrados que pertenecían al poder durante los años de plomo.
Reato muy suelto de cuerpo declaró ante el juez Lijo que si bien asegura en su libro que hay dos personas vivas que participaron en el atentado, desconoce de quiénes se trata, los demás supuestos autores del atentado fueron ejecutados por la dictadura militar, por tanto no pueden efectuar descargo alguno, así muchachos acusa cualquiera.
Los que como Alejandro Peyrou y Emiliano Costa, afirman sin sonrojarse la autoría de Montoneros, tampoco dicen nada respecto a los autores materiales, y se prestan sin resquemores a la “revisión histórica” de Memoria Completa, que va más allá que la “Teoría de los Dos Demonios” del alfonsinismo posibilista, hacia la reivindicación del Terrorismo de Estado.
Pero y ¿Rucci quién era? Como dice Artemio, no pasaba de un gris burócrata, salvo por su odio fanático al “sucio trapo rojo”, con el Loro armaron la JS, Juventud Sindical que fue un temible grupo de choque contra la Tendencia, aliado a la ultra–derecha peronista organizó la emboscada que fue finalmente Ezeiza para la muchachada maravillosa. Enfrentado a Tosco ideológicamente, llegó a decirle a Cornicelli, secretario de Lanusse, que si los líderes sindicales, “los mejores aliados que tienen el gobierno y las Fuerzas Armadas”, no podían satisfacer las expectativas de sus bases, corrían el riesgo de que los reemplazaran figuras más radicales.
Así que Aníbal aunque te bancamos a muerte, en ésta la pifiaste, papaíto estaría chocho con Claudita-Pro Colo, que le da un matiz de sangre y morbo que en Miami no se consigue.











