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viernes, 4 de noviembre de 2011

Modelos de Kirschbaum para armar

kirschbaumarmar
El lunes cuando iba al super, caminando por las calles del paquetísimo barrio Arizu, fui interceptada por un vehículo, creo que un ford ka negro, en que se desplazaban dos jóvenes periodistas. Me propusieron hacerme una nota sobre cómo me parecía que veían los turistas la provincia de Mendoza. Empecé a desgranar una serie de tonterías, conforme la profundidad de la requisitoria.
Sin ningún tipo de transición, una de las periodistas me interrumpe y me pregunta "¿Qué opina sobre las nuevas medidas del gobierno respecto del dólar?".
Me sorprendió, sin embargo le contesté manifestando mi conformidad, y graficándolo con el ejemplo de la denuncia que había hecho Boudou respecto del ganadero que factura 1,7 millones de pesos al año y realizó compras de 2 millones de dólares en un solo día.
Evidentemente no le gustó mi respuesta.
Sin dejarme terminar de explicar, me dispara "¿Ud. está de acuerdo con que el gobierno decida en que gasta su dinero?.
Le expliqué que no era ese el sentido de la medida, que en días anteriores tanto La Nación como Clarín se habían hecho eco de un supuesto reclamo del GAFI, con respecto a tomar medidas para evitar el lavado de dinero. Y le aclaré que las nuevas medidas buscaban determinar era el origen de los fondos, lo cual evidentemente está destinado a evitar precisamente las maniobras de lavado.
En ese momento, decidió dar por finalizada la entrevista. Ni siquiera me dieron tiempo para preguntar a qué medio pertenecían.
Desde entonces hasta ahora, reflexionaba, es así como el medio termina de formar al periodista, torciéndole toda la voluntad, con, por supuesto, su conformidad. Hay que estar dispuesto a que te la tuerzan también, el medio, su patronal va trazándole un mapa ideológico invisible pero perceptible, que le recorta la libertad de expresión.
La joven periodista estaba enojada conmigo, como estaba enojada con la realidad, con el triunfo de Cristina, con las nuevas medidas, que por supuesto no la perjudican en absoluto, pero ha llegado a creer que  ella puede comprar dos millones de dólares al día y que el gobierno le va a decir en qué tiene que gastar sus ahorros. Y ella recorta la realidad al gusto del que supongo será su Amo y Señor, la cadena es invisible, pero es más fuerte que el hierro.
Pensé, al final así es como se forman los tipos como Kirschbaum y otros por el estilo, y todo para terminar siendo los autores de grandes zonceras que cada vez tienen menos credibilidad.

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