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jueves, 29 de julio de 2010

Los instructores yankys terminaron aprendiendo de los militares argentinos

Buscamos justicia por nuestros compañerosDesde el 1° de julio se desarrolla en San Rafael, en el sur de la provincia de Mendoza, el juicio por las desapariciones de José Guillermo Berón Llano, Pascual Armando Sandoval, Roberto Simón Osorio y Francisco Tripiana Funes.

En el banquillo de los acusados se sientan policías, militares y civiles. El coronel retirado Aníbal Alberto Guevara, los ex policías Raúl Alberto Ruiz Soppe, titular de la Unidad Regional II; el comisario José Martín Mussere, enlace con los militares; Juan Roberto Labarta, ex miembro del Departamento de Informaciones (D2) y el abogado Raúl Egea Bernal. El médico Cristóbal Ruiz Pozo, fue excluído en razón de su estado de salud, como Luciano Benjamín Menéndez, que se encuentra en juicio en Córdoba. Las imputaciones originalmente reprochaban a los acusados la privación ilegítima de la libertad agravada, por haber sido cometida con violencia o amenazas, pero posteriormente la Fiscalía obtuvo la ampliación de la acusación a "homicidio calificado por alevosía" y la detención de los procesados.

Después de la lectura del auto de procesamiento que se extendió por dos jornadas, el único imputado que decidió prestar declaración, Raúl Alberto Ruiz Soppe, que estuvo a cargo de la Regional II de Policía  desde el 19 de febrero al 29 de junio de 1976, negó ser responsable de las desapariciones, juró por sus nietos que no tenía conocimiento de las mismas hasta el 2006. "Yo cumplí con las órdenes de mis superiores, firmé e hice acto de presencia", dijo y agregó que “fueron traidores a la Patria todos los miembros del Poder Ejecutivo desde 1975 hasta la vuelta a la democracia”. Negó la existencia de Centros Clandestinos de Detención y dijo estar al tanto solo del secuestro de Rosa Luna, que se encuentra desaparecida, pero cuyo caso no se juzga en esta oportunidad.

Ruiz SoppeLos demás imputados se abstuvieron de declarar, por lo cual el Tribunal hizo leer las indagatorias prestadas con anterioridad.

Juan Labarta negó haber participado en detenciones y grupos de tareas, que nunca estuvo en centros de detención y que durante su paso por el D2 de San Rafael se dedicó a controlar el trabajo de los gremios que quedó inactivo tras el golpe de estado.

fotografiaAníbal Guevara negó responsabilidades como segundo jefe y recalcó que jamás recibió órdenes por canales ocultos. Había declarado anterioremente que sólo participó en dos o tres detenciones y que las órdenes eran dadas por sus superiores. Dijo que jamás entró a la Casa Departamental (denunciada como centro de detención).

Raúl Egea Bernal, por su parte había declarado que se dedicó a firmar actas de libertad y que todo fue ideado por Raúl Ruiz Soppe para proteger a la policía.

José Mussere se abstuvo de declarar en las dos instancias previas.

Entre los testigos que ya declararon se encuentran:

Haydée Tripiana, la esposa de Francisco Tripiana fue despedida de su trabajo, la fábrica “Valle de Oro” por la oficiosas gestiones del policía Daniel López, a la sazón, un vecino, que le decía que “ya va a aparecer, si lo dejamos en la puerta de la casa”. La esposa de López, sugería en tanto que Tripiana se había marchado con otra mujer. También relató que 10 días antes de la detención, Tripiana fue amenazado de muerte por Olivares, el policía a cargo del allanamiento que se realizó en su domicilio en busca de papeles comprometedores. Olivares  llegó a ser comisario de la Seccional 8va. Haydée Pérez de Tripiana, reconoció a Aníbal Alberto Guevara como uno de los hombres que allanó su casa por segunda vez, deteniendo a su esposo, que fue retenido en la Departamental, donde el Mayor Suárez le dijo que Francisco estaba incomunicado, pero le pidieron que llevara ropa y comida, hasta que una semana después le dijeron que no llevara más nada porque había liberado a Francisco en la puerta de su casa. Quiso presentar un hábeas corpus pero el juez Alfredo Porras se negó a recibirlo, tampoco fue recibida por el obispo, Mons. León Kruk, que en esa época era un entusiasta defensor de la dictadura. Años después se comprobaría que la firma certificada por el abogado Raúl Egea Bernal, en el acta de liberación era falsa.

Luis Barahona, quien era gremialista y empleado de la fábrica Grassi (a la que señaló por haberlo entregado a causa de ser delegado gremial) cuando fue secuestrado, el 28 de abril de 1976 de su domicilio en Malargüe y llevado por Mussere hasta la casa departamental de San Rafael, donde fue golpeado y torturado con picana, a raíz de lo cual durante 15 días no pudo comer por sí solo. “Estaba vendado, atado, me tiraban baldes de agua, me pegaban con palos, patadas y me daban picana” y lo interrogaban sobre Roberto Santucho y Norma Arrostito, declaró. El mayor Luis Faustino Suárez –jefe máximo en San Rafael- ordenó tras la tortura que lo arrojaran a El Nihuil, “pero me llevaron de vuelta a Infantería”. Reconoció también a Labarta, como responsable del D2. Durante su cautiverio en San Rafael compartió calabozo con José Berón, que fue trasladado una madrugada y hoy continúa desaparecido.  Barahona recobró su libertad el 12 de junio de 1977, después de haber sido llevado al D2 de la ciudad de Mendoza y posteriormente trasladado en avión desde la Cuarta Brigada a La Plata, donde estuvo detenido en la U9. En ese vuelo iban también Ángel Bustelo y Antonio Di Benedetto,

Isidro Humberto Calivar, que fue detenido el 23 de marzo de 1976, por una patota encabezada por Labarta, y fue llevado a Infantería donde estuvo junto a Roberto Osorio, que se encuentra desaparecido y Roberto López. Posteriormente al 24 de marzo, fue trasladado a la Casa Departamental donde compartió su cautiverio con Tripiana, Osorio y Sandoval, que están desaparecidos y Osvaldo Montenegro. Relató que idearon un sistema para saber si habían sido liberados debían enviar algo los que seguían presos. Relató que lo secuestraron de la casa de su padre y fue conducido a una dependencia policial, la sede de la URII de Policía, ubicada en calle Maza, entre El Libertador y San Lorenzo, cuyo jefe era el comisario Raúl Ruiz Soppe, y donde se estableció el 24 de marzo de 1976 el comando de la Subzona militar cuyo titular era el mayor Suárez.

Mario Agustín Lemos que comenzó a hacer el servicio militar en 1975, fue a Tucumán desde abril a agosto de ese año aproximadamente, luego estuvo en Campo Los Andes y finalmente en San Rafael. Una noche acompañó a sus jefes militares a un allanamiento que comandaba Guevara. Se trataba del secuestro de Tripiana. Tuvo conocimiento de que los detenidos eran torturados.

Horacio Martínez Baca, hijo del ex-gobernador, Alberto Martínez Baca, que fue detenido y conducido junto a su esposa, donde fue visto por Calivar. Recordó relatos de su padre, presentes en la declaraciones que se encuentran en el expediente.

Carlos Villar que estuvo detenido con Tripiana, no aportó gran cosa, por su “frágil memoria”.

Osvaldo Montenegro Taboada, gremialista del Sindicato de la Alimentación dijo que “Mussere nos pegaba junto con Suarez. Nos daban patadas y nos pisaban. Además nos trataban de ‘zurdos’, ‘montoneros’ y ‘guerrilleros’” y declaró que Egea estaba presente cuando fueron “liberados”.

Mariano Tripiana relató los datos que fue recabando a lo largo de estos años, así es como declaró que Héctor Daniel Lozano, había comentado que en la época de la dictadura le hicieron conducir un camión del Ejército con bolsas sospechosas que eran descargadas en una zona de médanos. Identificó a un hombre de apellido Domínguez, que tiene una zapatería que habría participado en la detención de su padre como fuerza de apoyo de la Policía de Mendoza. Ofreció un video que le que le entregó Pedro González que trabajaba en Tribunales en esa época, donde aparecerían implicados en las detenciones. Entregó al Tribunal una foto de uno de los "más golpeadores", un oficial de Policía Federal de nombre Bustamante y un militar. Asimismo declaró que el hijo del comisario Loyola, había comentado que algunos cuerpos de desaparecidos habían sido arrojados en un barranco de la yesera que actualmente explota una conocida firma de San Rafael.

Daniel Lozano, hizo el servicio militar en el tiempo en que Tripiana estaba detenido. Era el encargado de manejar una camioneta F100 en la que trasladaban distintos “objetos”, salían habitualmente de noche y en uno de esos viajes cargaron una bolsa negra en una casa ubicada frente a la Plaza San Martín de San Rafael, donde operaba Inteligencia, y partieron fuera de los límites de la ciudad, cerca de una planta olivícola, y luego por una huella hasta llegar a una zona de médanos, allí los militares descargaron la bolsa y se demoraron una hora y media. Por la tarde se realizó el reconocimiento del lugar señalado por Lozano que el Tribunal ordenó, en El Usillal. El puestero que habita en la zona, recordó que en las inmediaciones vivía un militar retirado de apellido Atencio, que había prestado servicios en Campo Los Andes.

Carlos Alfredo Ceferino Loyola, hijo de un comisario, ya fallecido, aseguró que su padre nunca le contó nada de su trabajo.

También declaró Hugo Ramón Trentini, que fue condenado por la muerte de Sebastián Bordón, que explicó que entre 1975 y 1976 fue afectado a la lucha antisubversiva y por tanto conoce a todos los imputados, pero que respecto de la noche del 31 de marzo en que supuestamente fue liberado Tripiana y Sandoval él no trabajó, pese a figurar presente en el Libro de Novedades, por lo que el Fiscal Dante Vega pidió compulsa por falso testimonio.

Armando Dauverné, quien relató el operativo en la casa de sus padres, el 4 de abril de 1976, encabezado por militares y policías, donde fue golpeado, detuvieron a su padre y llamativamente se dirigieron hacia la habitación de su hermana en busca de un álbum fotográfico que tenía una foto de Susana Sanz. En dicha oportunidad, Guevara se identificó como quien comandaba el operativo. Su hermana y cuñado también fueron detenidos e interrogados por el paradero de Susana Sanz, quien ya se encontraba exiliada en España. A su hermana María Ester "se la llevaron con su hijito de un año y medio y con un embarazo de alto riesgo”. A mi sobrino lo fui a buscar y ahí me dieron otra serie de brutales golpes". Declaró también que mientras torturaban a su padre la venda se corrió y le permitió reconocer entre sus torturadores a Labarta y a Fierro (fallecido), puesto que habían sido amigos suyos. También relató que ante la falta de noticias respecto a su hermana y cuñado, recurrió a Mons. Kruk, quien le contestó que “si su hermana está presa por algo será”. También acudió a la justicia, sin obtener ninguna respuesta. Reconoció a Ruiz Soppe como integrante de los grupos de tareas que allanaron repetidamente su domicilio, y a Mussere, como secuestrador y torturador. Relató como Suárez lo amenazó con matar a su padre, violar a su hermana, María Ester, y hacer desaparecer al cuñado, Hugo Riera, si él no le decía donde estaba Susana Sanz. Contó que tiempo después su cuñado fue liberado en las inmediaciones de una bodega, un sitio oscuro y apartado, donde solían liberar a las personas que habían sido “chupadas”. Asimismo, declaró que Loyola (el hijo del comisario) en varias oportunidades refirió que “los desaparecidos están enterrados en una mina de yeso en Malargüe”, mencionó que en el edificio donde funcionaba Sanidad Policial, se encontraban los ficheros del D2, que fueron enterrados en el patio y señaló al periodista Edgar Martín Ferreira (de LV4) como integrante de la SIDE y mencionó a su colega Hermes Díaz, como parte de los que elaboraron listas para los militares, junto a Quiroga y Atencio, quien actualmente trabaja en la delegación de OSEP. Agregó, además, que el imputado Labarta se acercó a amenazar a su madre de 90 años cuando se encontraba en la plaza San Martín. "Le dijo que tuviera cuidado con lo que decía en el juicio porque podían volver".

También se incorporaron testimonios por lectura, en razón de haber fallecido los testigos entre la declaración y la realización del juicio oral. Tal es el caso de Carlos Blas Baez Koltez, quien fue el segundo de la Unidad Regional que comandó Ruiz Soppe en los primeros meses de la dictadura militar de 1976. El ex policía se presentó espontáneamente en el año 2003 ante la Justicia federal y declaró en dos oportunidades que había estado en un lugar donde sepultaron a una víctima de la dictadura militar y que, junto a él, estaban el mayor Luis Suárez, ya fallecido, y uno de los imputados en el juicio de San Rafael, Raúl Ruiz Soppe.

Pero tal vez el relato más sorprendente hasta ahora, haya sido el del ex militar y hoy policía Roberto Reyes, quien declaró que en 1967 tomó un curso antiguerrilla en Tartagal, Salta, impartido por 20 militares "rangers" que llegaron desde Estados Unidos  para entrenar a unos 200 pares argentinos. “El curso contaba con manuales y procedimientos para efectuar todo tipo de torturas a los detenidos. Estas técnicas tenían como fin —explicó Reyes— obtener información de las personas arrestadas para llevarlos hasta sus compañeros o militantes, y que las torturas eran tan fuertes que algunos pedirían que los maten, les explicaron los rangers a los argentinos. Sin embargo, los estadounidenses terminaron aprendiendo cómo maltratar a las personas, es decir, que nuestros connacionales eran más despiadados que los instructores del norte del continente.”.

lunes, 26 de julio de 2010

Esa mujer

Eva siempre emociona y conmociona, a 58 años de su muerte la recordamos con su discurso del 17 de octubre de 1951.

Patricia

Compartimos con Uds. una nota de un amigo, el Julio Rudman, a raíz del pedido de la Iglesia chilena de indulto a los genocidas que recién ahora están empezando a ser juzgados, cualquier parecido con Bergoglio es pura coincidencia.

La conocí antes de conocerla. Supe de ella a través de su investigación periodística en la que develó las comunicaciones internas entre Pinochet y sus secuaces, el funesto 11 de setiembre de 1973. Luego, al poco tiempo, vino a Mendoza invitada por mí,a la Feria del Libro, junto a Mónica González, la otra inmensa colega chilena. En realidad, vinieron en días distintos. Mónica, autora de "La Conjura", la más formidable obra acerca de los mil días previos al cuartelazo, estuvo cenando en casa, junto a Graciela Gliemmo, en una noche inolvidable por más de un motivo que no viene al caso. Con Mónica me une un lazo ego-extraordinario. ella, la multipremiada con justicia, me hizo ganar el Radio Francia Internacional de 2002, precisamente, por mi reportaje a propósito de su libro. Por supuesto, aún la amo, la admiro.

Con Patricia sucedió distinto. Nos conocimos en Mendoza y fue como si siempre. Ella, militante infatigable por los derechos humanos, demócrata cristiana que le puso a su tercer hijo, José Manuel, en homenaje al militante comunista José Manuel Parada, quemado vivo por la dictadura en una calle de Santiago: ella, cuyo padre fue un cadáver arrojado a las aguas barrosas del Mapocho: ella, que en "Bucarest 187", relata con las vísceras el desgarramiento familiar por el asesinato del padre y el compromiso de un hermano con las fuerzas pinochetistas.

Patricia Verdugo, de ella hablo, claro, nos abrió las puertas de su amistad, jubilosa y luminosa como su casa de La Reina, que fue nuestro hogar en Santiago. Patricia, la querida Patricia, que tuvo la misma dignidad para enfrentar el cáncer y morir como vivió. La que nos llamó para celebrar la vida en Tunquén y despedirse de nosotros, cocinando un pescado chileno, con un vino blanco cristalino como ella, de cara al no tan Pacífico.

Patricia trabajó en la Vicaría de la Solidaridad, que la Iglesia Católica de Chile, puso al servicio de los perseguidos, los humillados. Estuvo cerca, seguramente, del Cardenal Silva Henríquez y, como él, se jugó el pellejo, sin ostentación, sin estridencias.

Hoy, la jerarquía católica de Chile, busca clemencia para aquellos genocidas "arrepentidos". ¿Qué significará eso? Quisiera conocer a alguno que en acto, no de blableta, produzca gestos de arrepentimiento.

Es una lástima. Siempre tuve la esperanza de que nuestra jerarquía católica se contagiara de la dignísima conducta de la chilena, durante la dictadura. Hoy veo que fue al revés.

Por eso me acordé de nuestra querida Patricia. Porque me hacía falta una brisa de indignada dignidad.


Julio Rudman

jueves, 15 de julio de 2010

Para Bergoglio que lo mira por TV

Y ésta también…

Las voces que empiezan a surgir del silencio

El mismo día que se inició el debate por el matrimonio igualitario en el Senado de la Nación, y en el que muchos demuestran su poca fibra democrática, hablando de una supuesta alternativa que no es más que una forma de apartheid y se quedan ahí en su banca lo más campantes… este mismo día, en San Rafael un testigo reconoció a uno de sus secuestradores.

El hombre que se sentó frente al Tribunal Oral N° 2 que realiza el juicio por crímenes de lesa humanidad en el sur de la provincia de Mendoza, se llama Luis Barahona, era gremialista y trabajaba en la empresa Grassi, fue detenido el 28 de abril de 1976, en Malargüe donde vivía, lo llevaron a la seccional 24 y luego a la Infantería de San Rafael, y de ahí a la Municipalidad donde  fue torturado. Siete meses después fue trasladado a Mendoza y luego a La Plata, donde recuperó su libertad el 12 de junio de 1977.

Mediante una foto de aquella época identificó a Mussere (en el centro de la foto) como el hombre que lo trasladó a la Municipalidad donde fue torturado. También reconoció a Labarta, que había realizado una visita a las celdas de la departamental, que compartió durante su cautiverio con Alfredo Porras, López y José Berón, éste último se encuentra desaparecido. En el traslado a La Plata estuvo junto a Ángel Bustelo y Antonio Di Benedetto.

Respecto de Berón declaró: “Pepe Berón fue sacado para el trasladado como a la 1 de la mañana, fue a fines de octubre, principios de noviembre. Al otro día ya no estaba y ya nunca nadie lo volvió a ver.”

fotografiaHaydée Tripiana que declaró el día anterior reconoció a Guevara (en la foto) como el que conducía el grupo que secuestró a su esposo Francisco la misma noche del 24 de marzo de 1976. Guevara era el militar que estaba al mando de la detención y quien daba las órdenes. "Todos le respondían a él". En principio llevaron a su marido en una camioneta de la policía hasta Infantería y luego a la Municipalidad.  Unos días después un guardia le dijo que lo liberaron pero como llovía lo subieron a un celular policial y lo dejaron en la puerta de su casa. Pero Francisco Tripiana jamás apareció. Mucho después se comprobó que la firma de Tripiana que figuraba en el acta de libertad era falsificada.

Los acusados son:

  • Raúl Alberto Ruiz Soppe era jefe de la Unidad Regional II de la Policía de Mendoza.
  • Aníbal Alberto Guevara se desempeñaba como Teniente del Ejército.
  • José Martín Mussere  era el enlace entre la Policía y los mandos militares.
  • Juan Roberto Labarta integraba el D2 en San Rafael.
  • Raúl Egea Bernal, abogado de la Policía de Mendoza.

El único de los imputados que declaró, Ruiz Soppe (en la foto declarando),  negó la existencia de centros clandestinos de detención y dijo “juro por mis nietos que no supe que desaparecieron pero sí que fueron detenidos”.

Respecto de los demás imputados se leyeron las indagatarias anteriores.

La declaración de Juan Labarta que se leyó expresa su negativa de haber participado en detenciones y en grupos de tareas, que nunca estuvo en centros de detención y que durante su paso por el D2 de San Rafael sólo se dedicó a controlar el trabajo de los gremios que quedó inactivo tras el golpe.

En el caso de Aníbal Guevara negó responsabilidades como supuesto segundo jefe y declaró que jamás recibió órdenes por canales ocultos, que sólo participó en dos o tres detenciones y eran todas órdenes dadas por sus superiores. Dijo que jamás entró a la Casa Departamental.

Raúl Egea Bernal, había declarado que sólo se dedicó a firmar actas de libertad y que todo fue ideado por el otro acusado, Raúl Ruiz Soppe, con el fin de proteger a la policía.

José Mussere, por su parte, se abstuvo de declarar en las dos instancias previas.

Los imputados se encuentran detenidos después de la ampliación de la acusación pedida por el Fiscal Dante Vega que sostiene contra los represores Aníbal Guevara Molina, José Martín Mussere Quintero y Juan Roberto Labarta Sánchez el cargo de homicidio calificado por alevosía y asociación ilícita en las cuatro desapariciones (Tripiana, Osorio, Sandoval y Berón), por tres de las cuatros desapariciones en el caso  Raúl Ruiz Soppe (Tripiana, Osorio, Sandoval), mientras que a Raúl Egea Bernal le endilga asociación ilícita.

sábado, 10 de julio de 2010

Confesiones de invierno

Día de la patria, 9 de julio del Bicentenario de 1810, por una segunda y definitiva Independencia.

seleccionClarín está descontrolado, Magnetto al borde del ataque de nervios, igual de crispado que Bergoglio.

Al contrario de las especulaciones que barajaban en forma impune y bastarda los medios de comunicación del monopolio, la “gente” fue a recibir a una selección que perdió con Alemania, contra la costumbre instalada, en un país cuyos diarios titulaban “Estamos Ganando” mientras miles de jóvenes morían en las Malvinas, de que lo único que importa es ganar, o al menos, hacernos creer que vamos ganando.

tapagente Parece que se está construyendo un país nuevo, y frente a eso siempre hay una reacción, una reacción terrible… siguen los ecos del Bicentenario.

Es así como ves las operaciones que se desarrollan desde los tres vértices que componen la oposición.

· La maniobra de la declaración de Sadous, instalada por el monopolio en respuesta al avance de la justicia en la causa Noble, que podría terminar en el procesamiento de la dueña de Clarín por apropiación de niños, de Magnetto por Papel Prensa y de los dos y la JP Morgan por el precio de las acciones que le vendieron a las AFJP.

· La discusión de la reforma del Código Civil, transformada en cruzada aniquiladora por Bergoglio.

· Y finalmente, una verdadera estafa orquestada por la oposición política con el proyecto de 82 % móvil de las jubilaciones.

La sombra de Sadous

clarinsadou En el caso del malogrado embajador de Duhalde, la idea es heredera del escándalo de la “valija” y continúa la línea de aquella, con el fervoroso aporte de los servicios de inteligencia y fundaciones yanquis dedicadas a recuperar la capacidad de iniciativa en el territorio latinoamericano, después del choque de hegemonía perdida que dejó el gobierno de George, y que el gobierno de Obama pretende contrarrestar haciendo el papel de hermano mayor, como siempre sucede durante los gobiernos demócratas, con su doble discurso de respeto de las instituciones y aliento a las democracias, mientras desarrolla las operaciones bélicas más brutales, como en Irak, apoya los crímenes más aberrantes como el ataque al convoy humanitario a la Franja de Gaza y deja pasar el golpe de Honduras sin más que un berrinche, aunque apeste a operación encubierta de la CIA.

traidora Además, por cierto, de perseguir el deterioro de la imagen de dos gobiernos democráticos que no le son simpáticos al establishment yanqui, se intenta resquebrajar la relación comercial, para recuperar porciones del mercado venezolano que ganó la tecnología argentina. Es decir, que la maldad inventada por Clarín y sostenida por la desastrosa oposición argentina capitaneada por la ballena anaranjada, es doblemente funcional a los intereses norteamericanos que le financian, entre otras cosas sus vacaciones en Punta del Este.

HijosNoble470-240 No se trata pues, ni de las cuentas públicas, ni del interés social ni es la honestidad republicana la que anima el despropósito diplomático de dar crédito a los balbuceos del ex – embajador y mantenerlos obstinadamente en secreto, es una arremetida fundada en intereses contrarios al bienestar de los argentinos.

Es notable, asimismo, el parentesco que anima a Clarín con las destacadas actuaciones golpistas de los mass media venezolanos, que no parecen escandalizar ni a sus periodistas más prolíficos ni a los miembros de la oposición política desde la más cacareada izquierda revolucionaria hasta la más probada y agria derecha vernácula.

papaleo La radicalización del discurso clarinetista se oscurece a medida que el caso Noble se carga de presagios y aparecen firmemente en el horizonte las nuevas revelaciones sobre Papel Prensa y las más recientes respecto a manejo del precio de las acciones de Clarín en perjuicio de los jubilados, que involucra además a la JP Morgan.

La situación de Marcela y Felipe “Noble” ya no deja lugar a dudas, es necesario montar tamaño ardid, para encubrir la identidad de estos jóvenes. Se ha necesitado, que el otrora juez, pida el hueso de los desaparecidos para cotejar las muestras, en la tal vez, más espúrea estratagema de la que se ha sido testigo en los últimos tiempos y que ni siquiera los más furiosos defensores de los genocidas han osado utilizar. Después de haber frustrado el resultado de la pericia, las víctimas, sometidas por propia voluntad o no, a la estrategia de la defensa de la Sra. Noble, salieron del país, para evitar la obtención de nuevas muestras de ADN.

El cruzado Bergoglio

bergo La reforma del Código Civil puso en movimiento nuevamente la maquinaria a cargo del comisario político de la Iglesia católica, uno de los más importantes jefes de la oposición, el cardenal Bergoglio, que se ha lanzado en una cruzada contra la aprobación del matrimonio igualitario, en una suerte de clientelismo eclesiástico, que transporta mujeres y niños y no les mueve un pelo a los periodistas del multimedio tan sagaces para criticar las políticas sociales del gobierno nacional. gioja La situación me hizo revivir el momento en que Galtieri obligó a que todos los colegios fueran a las plazas a vivar la toma de las Islas Malvinas. De un modo similar en San Juan, el gobernador Gioja, declaró asueto para que todos los chicos pudieran ser llevados a la marcha en contra del matrimonio igualitario, y manifestó su apoyo militante a la posición defendida por el Cardenal.

Los multimedios sin poder volcarse en forma abierta y quejumbrosa por el prelado, han generado una constante confusión y han cubierto en forma acrítica los discursos más descabellados, hijos tontos de la inquisición y la hoguera. La Nación dice textualmente: “en la disputa por el casamiento homosexual no encontró la Casa Rosada sectores disidentes de la Iglesia en los cuales apoyarse”, lo cual es una mentira flagrante, como se demuestra acá y acá. Pero La Nación puede mentir sin complejos, lo viene haciendo hace mucho tiempo y no se le crispa una célula.

Operación desfinanciamiento

redrado En la misma línea y reeditando la operación que se armó con el Golden Boy en el BCRA y el Grupo Ahhh con el tema de las reservas, la oposición política se largó con el proyecto del 82 % de las Jubilaciones, con múltiples propósitos, por un lado intentar empañar el logro político, económico y social que significó y significa la Asignación Universal por Hijo, cuestionando la asignación de recursos que se realiza a través del ANSES, y por otro lado desfinanciar al Estado, ya que no se acompaña una propuesta respecto a los recursos que sustentarían en forma razonable la histórica y justa demanda de los jubilados.

Curioso viniendo de quien viene. Curioso, teniendo en cuenta que los que apoyan el proyecto de incremento de las jubilaciones son los mismos que en los postreros días de la Alianza inventaron que la solidaridad era recortarle a todos los sueldos, incluso las jubilaciones, el 13 % para pagar la deuda y contribuir al “déficit cero”.  Muchos de los que hoy sostienen esta medida, son los mismos que se opusieron a la estatización de las AFJP, las que en perjuicio de los haberes de los jubilados participaron de la manipulación del precio de las acciones de varias compañías entre ellas Clarín, según la denuncia que recientemente se efectuó y que reseñamos anteriormente.

cavallo Más llamativo es aún que el reclamo se le haga al gobierno que amplió en casi 2 millones las jubilaciones a personas que no tenían los aportes, medida que fue criticada por los mismos que hoy quieren elevarle el 82 % móvil a todos los jubilados desde los de privilegio hasta los más pobres orejones del tarro. En ese entonces se dijo que era imposible y que eso desfinanciaría el sistema, los medios, como siempre apelando a generar confusión, consiguieron entrampar a los sectores medios en un enfrentamiento entre pobres, en beneficio de los intereses de los poderosos grupos económicos que se habían beneficiado del régimen de las AFJP.

La oposición apela a una estrategia aviesa, intenta que el Ejecutivo vete el 82 %, cuando fue este gobierno el que otorgó los últimos 17 aumentos de jubilaciones después de más de 10 años de salarios y jubilaciones congeladas y las lágrimas de cocodrilo de Cavallo.

Como cuando el Grupo Ahhh, pretendió bloquear el pago de los intereses de la deuda con las reservas, para obligar al gobierno a realizar un ajuste, la oposición se desespera, porque claramente, la iniciativa que creía era suya desde las últimas elecciones, se ha diluido en su propia indefinición y oportunismo. Nada podrá salir de esa amorfa e inútil asociación de egoísmos y delirios, ningún proyecto podrá ver la luz, salvo alguna monstruosidad de poca viabilidad y ningún futuro, parafraseando a Duhalde “Están condenados a lo decrépito”.

sábado, 3 de julio de 2010

Atardecer

Algunas postales de los bares de Parque Patricios -donde vivo- de hoy por la tardecita.







Algunos habían hecho la previa acá...



El parrillero uruguayo que hinchaba por nuestra selección se mandó la parte con este cartel en la esquina, y ya nos contó todas las estadísticas de la selección de su país y de por qué pueden salir campeones...



El peluquero fue el único de por acá que quedó con alguna gana de laburar...



...yo me voy a dormir.

El primer Juicio a los genocidas en Mendoza, empezó en San Rafael

P1100899

P1100829El 1° de julio, se inició el primer juicio a los genocidas que se efectúa en tierras mendocinas, se hace en San Rafael, después de que por chicanas de la defensa se suspendiera el que se iba a realizar en Mendoza el 11 de marzo.

P1100855En este primer juicio están acusados el Gral. Luciano Benjamín Menéndez, el Cnel. Aníbal Alberto Guevara, el policía retirado Raúl Alberto Ruiz Soppe, el Comisario Retirado José Martín Mussere, Juan Roberto Labarta, integrante del D2, Cristóbal Ruiz Pozzo, médico de la policía y Raúl Egea Bernal, abogado de la Policía. Se los acusa de secuestros, desapariciones, asesinatos, robos de bebés y violaciones. Van a declarar más de 100 testigos.

Las causas que se elevaron a juicio se refieren a las desapariciones de Francisco Tripiana, pintor de 33 años detenido en su casa el 24 de marzo de 1976, pocas horas después del golpe, quien figura como liberado en los archivos; Roberto Osorio, empleado de una farmacia de la familia del ex gobernador Martínez Baca, detenido el 25 de marzo; Pascual Sandobal, obrero rural detenido en una finca el 26 de marzo, unos días después le dijeron a su madre que había sido liberado; y José Berón, un camionero que desapareció meses después de haber sido detenido a fines de agosto de 1976. Todos eran jóvenes militantes de la JP.

P1100896 Al juicio no asistieron ni Menéndez, por estar en juicio en una causa en Córdoba, procesado, junto a Videla ni el médico Ruiz Pozzo, por encontrarse internado en el Hospital T. Schestakow. Se encontraban presentes durante la lectura del requerimiento, Raúl Alberto Ruiz Soppe, quien se desempeñaba como Jefe de la Unidad Regional II de la Policía de Mendoza, José Martín Mussere, quien oficiaba de enlace entre la Policía y los mandos militares, Juan Roberto Labarta, miembro del D2, organismo de inteligencia de la Policía, del que los testigos dicen que fingía hacerse amigo de los detenidos para obtener información, y que hoy argumenta estar sordo, Raúl Egea Bernal, el abogado de la Policía, ante quien se firmaron las falsas liberaciones de los detenidos que luego desaparecieron.

Se empezó leyendo el requerimiento de elevación a juicio, presentado por la Fiscalía y luego el del Juez de Instrucción Héctor Acosta, durante las dos primeras jornadas, el día lunes declararía el imputado Ruiz Soppe, el mismo podrá ser interrogado tanto por el tribunal como por las partes, luego de lo cual se iniciarán las audiencias testimoniales.

P1100914Como la Sala es chica, el Tribunal dispuso que el público de familiares, Madres de Plaza de Mayo y organismos de derechos humanos entrara por tandas, con gran sorpresa vimos aparecer al Senador Ernesto Sanz que con total desparpajo entró al juicio, diciendo “Somos dos” e hizo pasar a tres personas. Bueno, así cuenta el Senador. Tampoco entendíamos que hacía allí hasta que nos enteramos que es socio de Tíndaro Fernández, defensor de Juan Roberto Labarta, integrante del D2.

Ante la consulta de los cumpas de La Minga, Sanz, en su acostumbrado tono de indignación republicana, contestó: “no tengo la menor idea. He venido como militante político a apoyar el juicio y a apoyar a los querellantes y a los fiscales. Me extraña, no tiene absolutamente nada que ver. No se de qué se trata”. Esta captura de la pantalla del padrón de abogados de San Rafael puede despejar las dudas que el Senador que oscurece, pretende sembrar.

Tindaro

Sanz

Como se puede ver el domicilio fijado por ambos es el mismo.  ¿Será una casualidad?

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